El Alma Abatida - 193
Si tú, alma mía, a Dios suplicas,
Y no recibes, sigue confiando
En Sus promesas, que son muy ricas,
E infalibles para ayudarte.
¿Por qué te abates, oh alma mía?
¿Y te inquietas, perdiendo la calma?
No tengas miedo, espera en Dios,
Porque muy pronto Jesús vendrá.
Él intercede por ti, alma mía;
Espera en Él con fe y calma;
Jesús te salva de todos tus males,
Y te bendice desde los altos cielos.
Pronto terminarán tus dolores,
En el día gozoso de Su venida;
Si Cristo tarda, espera todavía
Un poco más, y lo verás.



