La Hermosa Jerusalén - 26
¡Cuán glorioso es,
Cristiano,
Pensar en la ciudad
Que no tiene igual,
Donde los muros
Son de puro jaspe,
Y las calles
De oro y cristal!
Piensa cuán glorioso
Será ver
A la multitud triunfante,
Cantando
Mientras espera
La llegada
De los que vencen
La tribulación.
Piensa cuán glorioso
Será ver
El río
De vida y luz,
Cuyas orillas,
Cubiertas de lirios,
Reflejan
La gloria
De nuestro Jesús.
Allí habrá
Aurora perpetua,
Porque Dios mismo
La alumbrará;
Y el Cordero,
Con Su Esposa,
Resplandecerá
Día y noche.
Piensa en
La melodía celestial
Que llenará
La tierra de Beula;
Y la dulce armonía
De las arpas
Se oirá
Al cruzar
El Jordán.
Aun en los dolores
Que llevan a la muerte,
Sé constante,
No vuelvas atrás;
Tu herencia,
Tu destino eterno,
Es Jesús,
El Fiel,
El Verdadero.
Si es glorioso
Pensar en las grandezas
Y en los placeres
Que existen aquí,
¿Cómo será
Disfrutar las riquezas
Que esperan
A los redimidos allí?
Los encantos
De este mundo
No pueden eclipsar
Aquella gloria.
¿No anhelas vivir,
Oh amigo,
En esa hermosa
Jerusalén?



