El Pastor y las Ovejas - 283
El Pastor ama a las ovejas
Con un amor paternal;
El Pastor ama a Su rebaño
Con un amor sin igual.
El Pastor también ama a otras
Que están descarriadas,
Y conmovido las busca
Dondequiera que vayan.
Por los desiertos errantes
Se las ve sufrir mil penas;
Cuando las encuentra,
Con gozo las lleva
Sobre Sus hombros al redil.
El Pastor ama a Sus corderos
Con inefable amor,
A los que, a veces perdidos,
Gimen de dolor.
Ved al Pastor conmovido
Recorrer las colinas,
Y vedlo llevar
A los corderos
Sobre Sus hombros al redil.
Ama a las noventa y nueve
Que protegió en el redil;
Ama también a la que,
Descarriada,
Se apartó en el campo.
“¡Oh, oveja mía perdida!”
Clama el Pastor afligido.
¿Quién irá en Su ayuda
Para salvarla, Señor?
Delicados son Tus pastos,
Muy tranquilas son Tus aguas;
Aquí estamos, oh buen Maestro,
Danos verdadera dirección.
Haznos obreros celosos,
Llénanos de santo amor
Por las ovejas perdidas
De Tu redil, buen Señor.



