En el Huerto - 296
En el huerto, Jesucristo clamaba,
Cuando los impíos fueron a prenderle;
Y hablando con el Padre, suplicaba
Por la copa que iba a beber.
Con Jesús mi alma desea estar
En el huerto, en constante oración;
Cuando llegue la noche y el mal me rodee,
Quiero permanecer en constante oración.
Así como el rocío da vida a las flores,
Así es la oración para el creyente;
Mis cuidados, tristezas y dolores,
Cristo los conoce por mi oración.
Jesús obtuvo completa victoria,
Porque siempre vivió en oración;
Muchos santos llegaron a la gloria
Bajo el manto de la dulce oración.
Seremos renovados en fuerzas,
Recibiremos una nueva unción;
Y con Dios hablaremos en el huerto,
Si vivimos siempre en oración.



